Hay anillos pensados para acompañar y otros que toman la palabra. En esta selección, el color, el ritmo y la estructura dejan de ser detalles para convertirse en el centro del diseño. Joyas que no buscan uniformidad, sino carácter, contraste y una presencia que se reconoce a primera vista.
Vivace propone una lectura contemporánea del cintillo. En oro blanco de 18k, quince esmeraldas de laboratorio corte princes se intercalan con diamantes brillantes, creando una progresión dinámica de líneas cruzadas. El resultado es un anillo de compromiso que se siente fresco, moderno y deliberadamente distinto.
El anillo Vitalia, en oro amarillo, lleva el contraste al máximo. Un rubí de laboratorio corte pera, una amatista green de corte esmeralda y una amatista redonda conviven en un cabezal expresivo, donde color, tamaño y corte dialogan sin intentar disimular sus diferencias. Un diseño para quien disfruta llevar una joya con presencia.
En Blue Rouge, el cintillo se vuelve experimental. Diamantes y zafiros en rojo y azul se alternan en una secuencia vibrante que puede realizarse en platino u oro blanco o rosa de 18k. Una pieza gráfica, directa y poco convencional, pensada para destacar sin concesiones.
Middle Mars Blue reinterpreta el solitario desde la estructura. Sobre oro blanco de 18k, un círculo plano contiene un cluster de catorce zafiros en distintos tonos y tamaños, acompañados por diamantes sutiles. El efecto es orbital y contenido a la vez, donde el orden emerge desde la diversidad.
Anillos distintos entre sí, unidos por una misma idea: cuando el brillo se cruza con el color y la forma, la joya deja de ser neutra y se vuelve expresión.


