Me encantaría que fuera en un lugar que tenga historia para nosotros o que simplemente me haga sentir en paz. Puede ser un parque al que vayamos seguido, algún rincón escondido con vista linda, o mejor aún, en medio de la naturaleza. Me gustaría también que fuera en un lugar más cotidiano, como nuestro parque favorito, si el momento se siente especial. No necesito lujos ni nada extravagante, solo un espacio donde podamos estar tranquilos, lejos del ruido, donde se sienta que el tiempo se detiene un ratito. Un lugar donde el sí quiero compartir y seguir avanzando contigo sea solo para nosotros.
Mi momento perfecto para que me pidan matrimonio sería algo sencillo, pero muy pensado. No tiene que ser una gran producción ni algo de película, pero sí que tenga sentido para nosotros. Me lo imagino en una etapa más tranquila de mi vida, cuando ya hayamos recorrido harto juntos y estemos construyendo algo sólido. Cuando sienta que hemos pasado por todo tipo de momentos y aún así seguimos eligiéndonos y apoyándonos.
Sería un momento privado, solo entre los dos. Para mí, una propuesta de matrimonio es algo íntimo, y me gustaría vivirlo tranquila, solo con él, sin distracciones ni gente mirando. Quiero poder emocionarme libremente, abrazarlo, llorar si me dan ganas, y que ese recuerdo sea solo nuestro, sin testigos, sin show… solo nosotros continuando nuestro camino.
Me la imagino tranquila y cálida. Es atardecer, hay silencio, pero también se escucha la naturaleza: el viento, los árboles, quizás agua cerca. Si hay música, es suave y emotiva, como una canción que tenga historia para nosotros. Nada está decorado de forma exagerada, pero quizás hay un detalle sutil: una flor, un chal sobre el pasto, o una carta esperándome. Y ojalá el clima perfecto: ni mucho calor ni frío, solo lo justo para sentirme cómoda… y feliz.
Me encantaría que fuera en un lugar al aire libre, ojalá con naturaleza alrededor, que estemos caminando tranquilos, conversando, sin que yo me lo espere. Más que una sorpresa gigante, me encantaría que se notara que cada cosa fue pensada con cariño. Que me hable desde el corazón, sin discursos, solo siendo él. Eso me haría sentir que realmente pensó en cómo hacer que ese momento fuera perfecto para nosotros.
Además del anillo Solitario Blue quizás me gustaría una carta, él siempre sabe qué decir, y leer algo escrito por él en ese momento sería muy especial para mí. También me gustaría que sonara una de nuestras canciones, esas que nos hemos dedicado tantas veces y que traen tantos recuerdos y momentos especiales. No necesito muchos objetos, solo esos detalles simbólicos que nos representan y que hacen que todo tenga aún más sentido.
Entonces me diría: Siempre has sido mi primera opción, y quiero que me sigas acompañando en este camino tan largo que es la vida. Me haces sentir tranquilo, y me haces querer ser mejor. Quiero seguir mejorando contigo y formar una familia.
Y yo creo que me sorprendería mucho y probablemente me pondría a llorar, soy muy emocional. Me costaría hablar al principio, porque estaría demasiado emocionada, tratando de procesar lo que está pasando. Seguramente me reiría, lo abrazaría fuerte y le diría que sí sin pensarlo dos veces. Me sentiría tan feliz, tan agradecida, tan segura de que hemos logrado llegar hasta ese momento. Sobre todo pensando en todo lo que nos queda recorrer.
Después de decir que sí, me encantaría que nos quedáramos un rato solos, abrazados, disfrutando el momento sin apuro. Quizás caminar un poco, conversar tranquilos, reírnos solo los dos, guardando ese instante para siempre. Después, cuando ya lo hayamos vivido bien entre nosotros, llamaríamos a nuestras familias, a las personas que más queremos, para contarles esta gran noticia. Y si se pudiera celebrar más tarde junto a todos.
Trinidad
Providencia, 24 años.

